jueves, 11 de febrero de 2010

Psicoterapia Transcultural e integración

Eduardo Brik

La Psicoterapia Transcultural es un nuevo modelo de estudio, análisis, observación y tratamiento de los distintos problemas individuales o relacionales que presentan los seres humanos. El análisis cultural o sociocultural de las diferentes problemáticas cobra sentido en el nuevo mundo globalizado e intercultural. Es imposible pensar en una Psicoterapia que no tome en cuenta la influencia de la cultura y de los interrogantes transculturales, no sólo para aprender y ayudar a mejorar a los demás,
sino también para conocernos y aprender de nosotros mismos en diferentes situaciones. Nos vamos conociendo y nos conoceremos a nosotros mismos a través del contacto y el contraste con lo diferente.

La necesidad de desarrollar una sensibilidad cultural y de mejorar nuestra relación empática en los servicios psicológicos y de salud mental es un elemento central para las relaciones interculturales con inmigrantes o simplemente con formas culturales diferentes a las nuestras.
La Antropología, la Psicología y la Psiquiatría deberán trabajar en forma interdisciplinaria a fin de relacionar Salud, Enfermedad y Cultura. La relación entre estas disciplinas es una pieza clave para nuestro trabajo en la práctica clínica, tanto en la Psicología y la Psiquiatría como en la Medicina en
general.

El concepto cultural del otro exótico, distante y lejano, al cual se lo catalogaba y clasificaba en su patología cultural, es una idea del pasado y no ajustada a la realidad actual. En un mundo globalizado y transcultural el otro exótico no es más un ser distante e inaccesible y por lo tanto no puede permanecer tan diferente, dado que está entre nosotros, crece rápidamente en un mundo urbanizado, de intercambio, lo que obliga a construir puentes interculturales que permitan trabajar y accionar sobre las diferentes culturas.

Antes de preguntarnos el papel de la cultura en nuestra práctica clínica - especialmente con inmigrantes - en el campo de la Psicología y de la Psiquiatría, estamos obligados a redefinir los conceptos de cultura que no pueden ir desligados del concepto de identidad y de los distintos modelos de aculturación, tanto de los inmigrantes como de la sociedad de acogida.
La cultural en la Antropología clásica era un modelo coherente y homogéneo, ésta estaba definida como una entidad suprasubjetiva, la cual incluía el pensamiento, el comportamiento y los sentimientos de los individuos endoculturados en una misma sociedad. Por lo tanto, un individuo perteneciente a esa cultura iba a tener una estructura de personalidad básica, y lo mismo sucedía en los sistemas sociales, de gobierno, en los rituales, en los liderazgos, en los mitos y en la forma de clasificar sistemas culturales.

En esta lógica, los modelos culturales foráneos eran vistos como exóticos y las psicopatologías de dichas culturas iban a tener formas locales de intervención terapéutica. Los llamados síndromes culturales ligados a la cultura aparecieron para confirmar las teorías del relativismo cultural como síndromes idiosincrásicos de esas sociedades, los cuales no eran los mismos que en Occidente.

El relativismo originado en este movimiento holístico se derrumbó y fue cuestionado, debido a los siguientes factores:

1. los inmigrantes de diferentes culturas que llegaban a Occidente no presentaban estos síndromes ligados a la cultura.


2. Hubo carencia de estudios epidemiológicos
sobre las culturas específicas.

3. Carencia de instrumentos clínicos que permitan mejorar los diagnósticos y las terapias transculturales. Esta situación dio lugar a una redefinición de cultura como
concepto científico, lo que permite comprender e interpretar la conducta humana de todo tipo, sea ésta normal o anormal.

Está demostrado que los seres humanos somos seres biológicos, familiares y culturales.
Los primates llegaron a ser homosapiens porque transmitieron información genética desde sus sistemas internos hacia los sistemas externos de la naturaleza, lo que obligó desarrollar símbolos y conocimiento.

La externalización de la información trajo consecuencias para el modelado de la vida.
La cultura es parte de la naturaleza humana y la naturaleza o biología humana esparte de la cultura humana.

En este contexto, todo Psicoterapeuta deberá trabajar con una definición de cultura más adaptativa.

Según Gertz, cultura es el conjunto de conductas adaptativas, que provienen de ser miembro simultáneo de diversos contextos. Ello incluye nuestra participación e identificación con los contextos a los cuales nos adherimos.

La idea de cultura se convierte en dinámica, cambiante y más real y no estática,inamovible, rígida, que se tenía hasta entonces. El concepto de cultura que desarrollamos se debe a las necesidades individuales o de adaptación al medio (Werger y Luckman, 1998).

Este nuevo concepto de cultura afecta e influye en nuestra identidad individual y grupal, la transforma,la diversifica, la enriquece o la reafirma en un marco endogámico cultural. La sociedad receptora de inmigrantes transforma sus señas de identidad cultural, en el mejor de los casos, abriéndose a una interculturalidad activa: yo me abro al otro, lo reconozco como un igual, interacciono, soy capaz de aprender de él y de vivir con las diferencias. Ésta es la base de la Transculturalidad. En el peor de los casos, la sociedad receptora o una parte de ella rechaza o segrega a una minoría o a veces dicha minoría se autoexcluye culturalmente con el objeto de salvaguardar y mantener por todos
los medios su identidad.


La cultura y la identidad en la inmigración van a estar afectadas y se ven reflejadas por los siguientes aspectos:
1.- los proyectos migratorios individuales;

2.- las redes interpersonales y comunitarias tanto en la sociedad de acogida como en la sociedad que se deja;

3.-la influencia de la convivencia en barrios con fuerte presencia de inmigrantes;

4.-la nueva economía de colectivos específicos de inmigrantes;

5.- la problemática particular de las parejas mixtas o biculturales;
6.- los matrimonios de conveniencia para obtener la nacionalidad;

7.- las trabas legales para regularizarse.

8.- entrega de hijos de inmigrantes en adopción, una vez obtenida la nacionalidad;

9.- leyes que rigen los reagrupamientos familiares;

10.- la discriminación concreta de una minoría;

11.- la dificultad en la inserción escolar y universitaria (guetos o integración escolar);

12.- la mujer que migra sola;

13.- la mujer que migra con hijos pequeños;
14.- lo menores no acompañados que llegan en pateras;

15.- la familia que migra en dos tiempos;

16.- los problemas de identidad de las segundas generaciones;

17.- a dificultad o imposibilidad de inserción laboral en su oficio.

18.- las trabas para la convalidación de titulación.

19.- los cambios culturales de la sociedad de acogida.

La Psicoterapia Transcultural es un medio fundamental para la integración en una sociedad de diversidad cultural y de inmigración. Conceptos como “estrés aculturativo”, “duelo cultural”, “familia inmigrante”, “parejas mixtas”, “reagrupación familiar”, “familia transnacional” o “estereotipos”,“prejuicios” tanto en el terapeuta como en el inmigrante, son muy importantes a tener en cuenta para trabajar con personas de otras culturas. Al mismo tiempo, el conocimiento o información básica de aspectos culturales de las poblaciones a asistir es imprescindible para una adecuada intervención.

La Terapia Familiar Sistémica, los modelos del Construccionismo Social y de la Narrativa y los modelos de Intervención en Crisis son de gran utilidad en el trabajo con la persona
inmigrante. La incorporación de las terapias tradicionales de cada cultura a dichos modelos permiten atender con eficacia las problemáticas transculturales.

En este contexto, a través del diálogo intercultural terapéutico, vamos construyendo una identidad bicultural o multicultural, tanto en el profesional como en el individuo, pareja o familia inmigrante. Ello facilitará, respetando el deseo de cada persona o colectivo, una mayor posibilidad de integración o de adaptación a las distintas situaciones de la inmigración.

Deberemos respetar que muchas familias o individuos vivan en un mundo más que en el otro sin perder sus puntos de referencia. Solo a través del desarrollo de una sensibilidad cultural, seremos capaces de comprender la problemática del otro diferente, seleccionar las técnicas y estrategias y por lo tanto intervenir adecuadamente.

Abstract : 25 y 26 de Noviembre de 2005, Jornadas Internacionales. “Migración y Salud Mental: Perspectivas de la Transculturalidad en la Integración”

“La emigración exige un esfuerzo cultural, económico y emocional muy grande”

Latino América Exterior, Agosto de 2009

¿Qué es la psicoterapia transcultural

que da nombre a la Asociación?

Es un método y un modelo de trabajo

que considera la cultura como

un factor fundamental en el surg imiento

de los problemas de las personas

en general y de los inmigrantes

en particular. Postula la posibilidad

de resolución de esos problemas

a través de métodos que contemplan

los aspectos culturales y transculturales.

Es decir que desde la psicoterapia

transcultural se aborda la

cultura propia y el choque que se

produce cuando esa cultura entra en

contacto con otra. Pero la cultura

abarca cuestiones de clase, género,

religión, idioma, ideologías, sexualidad,

etc. La cultura inunda toda la

creación que genera el ser humano.


¿Cuál es la importancia de la convivencia

en el método que utilizan?

La nuestra es una modalidad de

trabajo nueva, pero también muy diferente

a la de los primeros psiquiatras

transculturales, que sí analizaban

los problemas desde lo específico

de cada cultura pero no los vinculaban

con la convivencia. Hay transculturalidad

cuando una persona

llega a una cultura nueva; el inmigrante

trata a diario de incorporar

pautas culturales del nuevo contexto

y, al mismo tiempo, modifica algunas

de las que traía. Desde nuestro

punto de vista, la intención no es

dejar de lado todo lo propio, pero sí

es preciso asimilar más lo local. Si

prevalece lo propio y se desdeña la

cultura de acogida, se produce automarginación

y autosegregación.


¿Cuáles son los problemas psicológicos

más comunes entre los inmigrantes?

¿Qué consecuencias pueden darse

si no se logra una integración sana?

Toda experiencia migratorio conlleva

tres procesos inherentes, que

pueden traer problemas según cómo

se los supere. El primero es el estrés

de aculturación, producido por el

contacto y la incorporación a la nueva

cultura. Hay quienes dicen: ‘yo

no quiero comer estas comidas’, ‘no

quiero hablar así’... Por este proceso

pasan todos, aunque con resultados

distintos. Por ejemplo, en una misma

familia, los chavales pueden asimilar

más rápido los cambios y los

padres pueden sufrir más estrés.

O t ro tema es el del duelo migratorio.

Hay descritos siete duelos de los

inmigrantes, el de la familia y los

amigos, el de la lengua, el de las costumbres,

el de la tierra, el de la profesión

y el duelo socioeconómico.

Según cómo se elaboren los duelos

se favorecerá o no la integración.

Cuando un duelo se transforma en

crónico puede devenir en depresión,

en suicidio o en enfermedades orgánicas.

La tercera cuestión es relativa

a la integración, e incluye varios factores,

ya que en ella re p e rcuten las

políticas de la sociedad de acogida y

la capacidad del inmigrante y las de

su entorno para asimilarse.


¿Qué problemáticas aparecen en los

procesos de reagrupación familiar?

Tras varios años de separación,

surgen problemas cuando el hijo viene

a conocer una madre que se fue

muy temprano y la madre se imagina

un hijo que no es el que recibe. La

adaptación en el proceso de reagrupación

genera fracaso escolar, tensión

en la relación y depresiones. A

veces, si la madre vino sola y tiene

una nueva pareja, los hijos la rechazan.

También se da el hacinamiento,

ya que muchos tienen que convivir

en unidades multifamiliares. En

las familias en general, aparecen

problemas con la sexualidad, ya que

la libertad sexual de los adolescentes

no es aceptada y se originan choques

importantes. También hay problemas

dados por la coyuntura, como

cuando la madre o ambos padres

trabajan muchas horas y prácticamente

no están con los hijos. Además,

vemos con frecuencia pro b l emas

de roles y de jerarquías. Hay un

gran choque, sobre todo cuando la

mujer quiere igualdad en este ámbito

cuando en sus países no la tenían.


¿Existen problemáticas comunes a

los inmigrantes latinoamericanos?

El 70 u 80% de las personas que

atendemos son latinoamericanos,

también subsaharianos, rumanos,

ucranianos o marroquíes, pero en

menor proporción. Encontramos en

común, por ejemplo, factores desencadenantes

de problemas de género.

Observamos que mujeres que huyen

de la violencia intrafamiliar, comunitaria

o doméstica de sus países

de origen aquí pueden genera parejas

con las mismas características. Algunas

de ellas vienen muy dañadas

por lo que han sufrido. Otro problema

frecuente es el de la identidad,

que aparece cuando no estaba muy

consolidada en el origen. Al emigrar,

estas personas empiezan a transformarse

y no saben cómo definirse.


¿De qué manera se puede acceder al

servicio de la Asociación?

Se pueden acercar a través de la

web (www. terapiasinfronteras. com)

o del teléfono (91 429 97 56) entre

las 17 y las 21. Tenemos dos programas.

El primero, subvencionado por

la Fundación Pfizer, gratuito y específico

para temas derivados de la reagrupación

familiar. Además, tenemos

un servicio individual o grupal

a inmigrantes no vinculados a la rea

g rupación, con descuentos importantes:

cuatro sesiones al mes por 60

e u ros. En tanto tengamos subvenciones

nuevas vamos a poder dar un

servicio gratuito a todos.


¿Qué pueden hacer quienes no viven

en Madrid? ¿Hay alguna clave para enfrentar

situaciones problemáticas?

Yo les sugeriría que se pongan en

contacto con nosotros; podemos

asesorarlos en cómo afrontar esas situaciones,

que son tan diversas que

es difícil dar una clave. Sí les diría

que los emigrantes está en un riesgo

mayor de sufrir problemas de salud

mental que la población local, por

todas las características del proceso

de la emigración; el esfuerzo cultural

-a parte del económico y emocional-

es muy grande. Pero también

hay problemas que se reactivan con

la migración y merecen un tratamiento

completo.

“Hay que trabajar el reencuentro antes de emigrar’’

Entrevista Eduardo Brik: Periódico El Mundo 18 de Junio 2008


La Asociación Española

de Estudios Migratorios

y Psicoterapia

Transcultural y la

Fundación Pfizer han

unido sus esfuerzos para dar respuesta

a los problemas emocionales

derivados de la emigración.

Eduardo Brik, presidente de la

primera organización, incide en

la necesidad de brindar a los inmigrantes

una atención psicológica

específica —ya que sus alteraciones

tienen particularidades

con respecto a la población autóctona—

y en la conveniencia de

cubrir este área como principio

fundamental de una sociedad

más justa e igualitaria. Ahora llama

la atención sobre los esfuerzos

necesarios en el proceso de

reagrupación familiar; en el que

los que ya están aquí hacen lo imposible

por traerse a sus seres

queridos.


Pregunta.- ¿No se supone que la

reagrupación eliminaría los problemas

emocionales típicos de

todo proceso migratorio?

Respuesta.- Parece algo lógico y

hasta hace poco creíamos que

era así, pero las peculiaridades

familiares derivadas del hecho

de estar tanto tiempo separados,

los intrincados trámites legales y

las incertidumbres ante el reencuentro,

así como las dificultades

de adaptación de los miembros

que vienen hacen que el proceso

no sea tan sencillo.


P.- ¿Por qué las mujeres parecen

más vulnerables?

R.- Porque son más en número.

La emigración es un fenómeno

feminizado porque ellas suelen

gozar de mejores condiciones laborales

en los países de acogida.

Por otro lado, en ocasiones vienen

huyendo de relaciones de pareja

y separaciones conflictivas,

de la marginación en sus propias

comunidades... y eso eleva el

riesgo de sufrir perjuicios psicológicos

posteriores, lógicamente.


P.- ¿Y qué problemas se asocian

a la reagrupación?

R.- En un primer momento, fundamentalmente

ansiedad derivada

de la demora

por cuestiones

legales.

Los trámites

son complejos,

llevan un tiempo

y eso se percibe

como una

complicación.

Cuando ya están

aquí, suele

haber cierto desencanto

porque

la idea que

unos y otros se habían hecho del

reencuentro y de la convivencia

cuando ya están reunidos difiere

notablemente.


P.- ¿Quién sufremás, el que llega

o el que ya estaba aquí?

R.- Ambos. Las madres que reciben

a sus maridos e hijos padecen

una sobrecarga emocional y

de trabajo porque, sobre todo al

principio, ellas son las únicas que

sostienen económicamente a la

familia, pero además proceden

de culturas muy machistas, en

las que los varones no están

acostumbrados a quedarse en casa

a hacer tareas del hogar.


P.- ¿Y los hijos?

R.- Normalmente han estado a

cargo de familiares que no les

han impuesto límites y disciplina

suficientes, de manera que al venir

se enfrentan a diferencias culturares

y sociales, pero también a

un hogar hostil. Esto se agrava

cuando la familia es monomarental

[la madre es la única autoridad]

y se termina de complicar

en el caso de que ella haya entablado

otra relación de pareja,

muchas veces a la desesperada,

que requiere la adaptación de los

tres a esta nueva situación.


P.- ¿Qué proponen ustedes?

R.- Aplicar a todas las terapias el

matiz de la transculturalidad, vital

para atender a la población inmigrante

y dar apoyo cuanto antes;

incluso desde el momento en

el que se decide ir a probar suerte

a otro país.


P.- ¿Es realmente necesaria

tanta anticipación?

R.- La mayoría se integra perfectamente,

pero hay que prepararles

para desmontar muchos mitos

acerca de la búsqueda de una

vida mejor, de cómo sobrellevar

la separación de los seres queridos,

del reencuentro, de la adaptación

al nuevo lugar... porque lo

idóneo es adoptar la biculturalidad

de manera progresiva, sin renegar

de donde uno es; pero tampoco

encerrándose en los comportamientos

del país de origen;

cualquiera de las dos alternativas

es excluyente y también constituye

una fuente de conflicto.


P.- Exactamente, ¿por qué?

R.- Los que olvidan por completo

sus raíces son tachados de traidores

por otros miembros de su

familia y los que se aferran a sus

hábitos y no se adaptan al lugar

de origen son rechazados por

quien les acoge.


P.- ¿Estamos preparados para todos

estos matices?

R.- No. Ni los profesionales están

formados ni el Sistema Nacional

de Salud concienciado, pero esta

atención beneficia a toda la sociedad.




Psicología transcultural para favorecer la reagrupación

Diario Médico

Los profesionales especializados
en salud mental, migración
y transculturalidad
deben recibir formación para
atender la demanda psicológica
de los inmigrantes,
que suele producirse por un
proceso de reagrupación familiar,
según ha explicado a
DM Eduardo Brik, presidente
de la Asociación Española
de Estudios Migratorios y
Psicoterapia Transcultural.
La agrupación familiar
engloba el periodo de tiempo
desde que se inician los
trámites legales para traer al
país de residencia a la familia
que aún vive en el de origen,
y se prolonga durante
la integración en el país de
acogida. Los problemas psicológicos
más frecuentes
que aparecen son incertidumbre
por la decisión, culpa
por la separación, temores
y dificultades ante el reencuentro,
problemas para
adaptarse de nuevo al papel
de padre y rechazo hacia los
padres. "Muchos son adolescentes
que han vivido varios
años sin sus padres y se han
educado bajo unas pautas
sin normas, o por el contrario,
con un exceso de rigidez".
También pueden surgir
problemas en los estudios,
variabilidad en los estados
de ánimo y trastornos del
comportamiento. Para evitarlos,
la asociación, con la
colaboración de la Fundación
Pfizer, ha puesto en
marcha el Programa de Intervención
Transcultural Psicosocial
y Psiquiátrica a mujeres y

familias inmigrantes en proceso
de reagrupación familiar.
Su objetivo es diagnosticar y
proporcionar tratamiento
psicológico a los inmigrantes
que muestren sintomatología
derivada del proceso de
reagrupación para prevenir
situaciones de riesgo.
Adaptación
"Las condiciones de reagrupación
en la mayoría de los
casos no son las más idóneas,
y de ahí los problemas
que originan. Hay que contemplar
que el duelo migratorio
hay que procesarlo y es
parte de la adaptación, especialmente
al romper el vínculo
con los familiares que
se han ocupado de los menores
en los países de origen".
También pueden producirse
problemas entre las parejas
que no se adaptan porque "la
aculturización en el país es
diferente respecto al que llega
y al que vino antes". Las
diferencias entre los miembros
de la pareja y los cambios
en sus papeles sociales
pueden degenerar en maltrato
psicológico, en amenazas
o en violencia.
La psicoterapia transcultural
ayuda a abordar los
problemas de la inmigración
desde la aculturación,
la integración y el deseo de
integrarse. Esta disciplina
"bebe de la terapia familiar
sistémica, de elementos de
la psicología autóctona, de
los modelos estratégicos y
de la terapia comunicacional
y en red, y los integra
dando una relevancia al tema
cultural. Se trata de un
modelo que permite abordar
al individuo desde el
ángulo cultural y contextualizándolo
en el entorno
más próximo".

Así se realizan
terapias familiares, de
pareja, y grupales en las
que se les psicoeduca en los
procesos inherentes del estrés,
de la aculturación, de
la migración y de la reagrupación.
Al incorporar la
idea cultural se cuenta con
otra perspectiva del problema
y se buscan soluciones.

Terapias Sin Fronteras, apoyo para quienes lo dejaron TODO


Revista refugiados


Las circunstancias que rodean la vida de

solicitantes de asilo y refugiados en el país

de acogida difieren en muchos aspectos

de las de los inmigrantes económicos,

desde los motivos de salida de su país de

origen hasta la imposibilidad de retorno, según la experiencia

de Eduardo Brik, un médico psiquiatra experto

en psicoterapia de pareja y familia y en psicoterapia

transcultural, además de Presidente de la Asociación

Terapias Sin Fronteras en España.


Con más de 20 años a sus espaldas en atención directa

a población inmigrante y refugiada, que comenzó

en el departamento de refugiados de la Cruz Roja Española,

el Dr. Brik explica que el perfil de estos colectivos

en España ha variado considerablemente en la última

década. En los años 80, los atendidos eran refugiados

que huían de las dictaduras del Cono Sur de América

Latina, así como solicitantes de asilo iraníes e iraquíes,

con claros síntomas de estrés postraumático, motivados

principalmente por las experiencias de represión

vividas en sus países de origen: encarcelamientos,

torturas, violaciones, desapariciones de hijos y familiares,

etc. También recuerda el Dr. Brik casos de conflictividad

en parejas procedentes de Irán e Irak, a cuyos

traumas se añadía el choque cultural y el llamado fenómeno

de “occidentalización” de las mujeres en España.


Otro gran cambio ha sido el del panorama migratorio

en España, que pasó de ser país de tránsito a país de

residencia, con mayor número de inmigrantes que de

refugiados. En este sentido, son frecuentes las consultas

de familias que acuden a servicios de psicoterapia planteando

problemas relacionados con la segunda generación.

“Los padres están trabajando de sol a sol y sus hijos

pasan muchas horas solos, asumiendo responsabilidades

de adultos a las que no pueden responder como

querrían, y eso les provoca mucha ansiedad”, expone el

Dr. Brik, que añade: “Adolescencia + inmigración = rebelión”,

refiriéndose al problema de identidad y asimilación

de los jóvenes inmersos en la cultura española,

que provoca el enfriamiento de los vínculos con su cultura

de origen y, a veces, conflictos familiares.


En este proceso hacia la integración, la responsabilidad

es compartida con la sociedad de acogida, que, con

frecuencia, manifiesta un claro desinterés, cuando no

rechazo, por la cultura del otro. Según el Dr. Brik, “algunos

de los aspectos psicosomáticos que presentan los

inmigrantes tienen que ver con la no aceptación de su

cultura por parte de los españoles. Mucha gente juzga a

los inmigrantes según estereotipos por nacionalidades,

y eso repercute negativamente, provocando problemas

de ansiedad en los afectados”.


Para abordar estos aspectos del fenómeno de la inmigración

en España, desde la perspectiva de la pluralidad

cultural y la heterogeneidad de problemáticas, se

creó en octubre de 2004 la Asociación Terapias Sin

Fronteras, cuyos objetivos primordiales son la formación,

la investigación, el intercambio de experiencias

profesionales y la asistencia psicoterapéutica integral a

inmigrantes y refugiados en su entorno.


Con sede en Madrid y delegación en Baleares, Terapias

Sin Fronteras está constituida por un equipo multicultural

de “veteranos” profesionales de la medicina,

psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas, trabajadores

sociales y mediadores socioculturales, con un claro interés

por complementar los servicios existentes de asistencia

a inmigrantes y refugiados, convencidos de que

ambos colectivos requieren la atención de personal especializado

en la materia si el objetivo es su buena integración

en la sociedad de acogida.


Esta Asociación pretende ser también un punto

de referencia asistencial y académico para temas relacionados

con la migración y la psicoterapia transcultural.

Para ello, busca apoyo y colaboración financiera

para sus programas, así como reconocimientos

y adhesiones de entidades académicas, institucionales

y asociativas en el campo de la psicología, la psiquiatría,

la medicina, la psicoterapia, la migración, la

educación y otras. _


Mª Jesús Vega es Responsable Adjunta de Relaciones

Externas de la Delegación del ACNUR en España