martes, 6 de julio de 2010
Cultura y Transculturalidad en Terapia de Pareja.
LA PAREJA: UN ESPACIO DE CREACIÓN RESUMEN
A PROPOSITO DE ADIVINA QUIEN VIENE A CENAR ESTA NOCHE
jueves, 11 de febrero de 2010
Psicoterapia Transcultural e integración
La Psicoterapia Transcultural es un nuevo modelo de estudio, análisis, observación y tratamiento de los distintos problemas individuales o relacionales que presentan los seres humanos. El análisis cultural o sociocultural de las diferentes problemáticas cobra sentido en el nuevo mundo globalizado e intercultural. Es imposible pensar en una Psicoterapia que no tome en cuenta la influencia de la cultura y de los interrogantes transculturales, no sólo para aprender y ayudar a mejorar a los demás,
sino también para conocernos y aprender de nosotros mismos en diferentes situaciones. Nos vamos conociendo y nos conoceremos a nosotros mismos a través del contacto y el contraste con lo diferente.
La necesidad de desarrollar una sensibilidad cultural y de mejorar nuestra relación empática en los servicios psicológicos y de salud mental es un elemento central para las relaciones interculturales con inmigrantes o simplemente con formas culturales diferentes a las nuestras.
La Antropología, la Psicología y la Psiquiatría deberán trabajar en forma interdisciplinaria a fin de relacionar Salud, Enfermedad y Cultura. La relación entre estas disciplinas es una pieza clave para nuestro trabajo en la práctica clínica, tanto en la Psicología y la Psiquiatría como en la Medicina en
general.
El concepto cultural del otro exótico, distante y lejano, al cual se lo catalogaba y clasificaba en su patología cultural, es una idea del pasado y no ajustada a la realidad actual. En un mundo globalizado y transcultural el otro exótico no es más un ser distante e inaccesible y por lo tanto no puede permanecer tan diferente, dado que está entre nosotros, crece rápidamente en un mundo urbanizado, de intercambio, lo que obliga a construir puentes interculturales que permitan trabajar y accionar sobre las diferentes culturas.
Antes de preguntarnos el papel de la cultura en nuestra práctica clínica - especialmente con inmigrantes - en el campo de la Psicología y de la Psiquiatría, estamos obligados a redefinir los conceptos de cultura que no pueden ir desligados del concepto de identidad y de los distintos modelos de aculturación, tanto de los inmigrantes como de la sociedad de acogida.
La cultural en la Antropología clásica era un modelo coherente y homogéneo, ésta estaba definida como una entidad suprasubjetiva, la cual incluía el pensamiento, el comportamiento y los sentimientos de los individuos endoculturados en una misma sociedad. Por lo tanto, un individuo perteneciente a esa cultura iba a tener una estructura de personalidad básica, y lo mismo sucedía en los sistemas sociales, de gobierno, en los rituales, en los liderazgos, en los mitos y en la forma de clasificar sistemas culturales.
En esta lógica, los modelos culturales foráneos eran vistos como exóticos y las psicopatologías de dichas culturas iban a tener formas locales de intervención terapéutica. Los llamados síndromes culturales ligados a la cultura aparecieron para confirmar las teorías del relativismo cultural como síndromes idiosincrásicos de esas sociedades, los cuales no eran los mismos que en Occidente.
El relativismo originado en este movimiento holístico se derrumbó y fue cuestionado, debido a los siguientes factores:
1. los inmigrantes de diferentes culturas que llegaban a Occidente no presentaban estos síndromes ligados a la cultura.
2. Hubo carencia de estudios epidemiológicos
sobre las culturas específicas.
3. Carencia de instrumentos clínicos que permitan mejorar los diagnósticos y las terapias transculturales. Esta situación dio lugar a una redefinición de cultura como
concepto científico, lo que permite comprender e interpretar la conducta humana de todo tipo, sea ésta normal o anormal.
Está demostrado que los seres humanos somos seres biológicos, familiares y culturales.
Los primates llegaron a ser homosapiens porque transmitieron información genética desde sus sistemas internos hacia los sistemas externos de la naturaleza, lo que obligó desarrollar símbolos y conocimiento.
La externalización de la información trajo consecuencias para el modelado de la vida.
La cultura es parte de la naturaleza humana y la naturaleza o biología humana esparte de la cultura humana.
En este contexto, todo Psicoterapeuta deberá trabajar con una definición de cultura más adaptativa.
Según Gertz, cultura es el conjunto de conductas adaptativas, que provienen de ser miembro simultáneo de diversos contextos. Ello incluye nuestra participación e identificación con los contextos a los cuales nos adherimos.
La idea de cultura se convierte en dinámica, cambiante y más real y no estática,inamovible, rígida, que se tenía hasta entonces. El concepto de cultura que desarrollamos se debe a las necesidades individuales o de adaptación al medio (Werger y Luckman, 1998).
Este nuevo concepto de cultura afecta e influye en nuestra identidad individual y grupal, la transforma,la diversifica, la enriquece o la reafirma en un marco endogámico cultural. La sociedad receptora de inmigrantes transforma sus señas de identidad cultural, en el mejor de los casos, abriéndose a una interculturalidad activa: yo me abro al otro, lo reconozco como un igual, interacciono, soy capaz de aprender de él y de vivir con las diferencias. Ésta es la base de la Transculturalidad. En el peor de los casos, la sociedad receptora o una parte de ella rechaza o segrega a una minoría o a veces dicha minoría se autoexcluye culturalmente con el objeto de salvaguardar y mantener por todos
los medios su identidad.
La cultura y la identidad en la inmigración van a estar afectadas y se ven reflejadas por los siguientes aspectos:
1.- los proyectos migratorios individuales;
2.- las redes interpersonales y comunitarias tanto en la sociedad de acogida como en la sociedad que se deja;
3.-la influencia de la convivencia en barrios con fuerte presencia de inmigrantes;
4.-la nueva economía de colectivos específicos de inmigrantes;
5.- la problemática particular de las parejas mixtas o biculturales;
6.- los matrimonios de conveniencia para obtener la nacionalidad;
7.- las trabas legales para regularizarse.
8.- entrega de hijos de inmigrantes en adopción, una vez obtenida la nacionalidad;
9.- leyes que rigen los reagrupamientos familiares;
10.- la discriminación concreta de una minoría;
11.- la dificultad en la inserción escolar y universitaria (guetos o integración escolar);
12.- la mujer que migra sola;
13.- la mujer que migra con hijos pequeños;
14.- lo menores no acompañados que llegan en pateras;
15.- la familia que migra en dos tiempos;
16.- los problemas de identidad de las segundas generaciones;
17.- a dificultad o imposibilidad de inserción laboral en su oficio.
18.- las trabas para la convalidación de titulación.
19.- los cambios culturales de la sociedad de acogida.
La Psicoterapia Transcultural es un medio fundamental para la integración en una sociedad de diversidad cultural y de inmigración. Conceptos como “estrés aculturativo”, “duelo cultural”, “familia inmigrante”, “parejas mixtas”, “reagrupación familiar”, “familia transnacional” o “estereotipos”,“prejuicios” tanto en el terapeuta como en el inmigrante, son muy importantes a tener en cuenta para trabajar con personas de otras culturas. Al mismo tiempo, el conocimiento o información básica de aspectos culturales de las poblaciones a asistir es imprescindible para una adecuada intervención.
La Terapia Familiar Sistémica, los modelos del Construccionismo Social y de la Narrativa y los modelos de Intervención en Crisis son de gran utilidad en el trabajo con la persona
inmigrante. La incorporación de las terapias tradicionales de cada cultura a dichos modelos permiten atender con eficacia las problemáticas transculturales.
En este contexto, a través del diálogo intercultural terapéutico, vamos construyendo una identidad bicultural o multicultural, tanto en el profesional como en el individuo, pareja o familia inmigrante. Ello facilitará, respetando el deseo de cada persona o colectivo, una mayor posibilidad de integración o de adaptación a las distintas situaciones de la inmigración.
Deberemos respetar que muchas familias o individuos vivan en un mundo más que en el otro sin perder sus puntos de referencia. Solo a través del desarrollo de una sensibilidad cultural, seremos capaces de comprender la problemática del otro diferente, seleccionar las técnicas y estrategias y por lo tanto intervenir adecuadamente.
“La emigración exige un esfuerzo cultural, económico y emocional muy grande”
¿Qué es la psicoterapia transcultural
que da nombre a
Es un método y un modelo de trabajo
que considera la cultura como
un factor fundamental en el surg imiento
de los problemas de las personas
en general y de los inmigrantes
en particular. Postula la posibilidad
de resolución de esos problemas
a través de métodos que contemplan
los aspectos culturales y transculturales.
Es decir que desde la psicoterapia
transcultural se aborda la
cultura propia y el choque que se
produce cuando esa cultura entra en
contacto con otra. Pero la cultura
abarca cuestiones de clase, género,
religión, idioma, ideologías, sexualidad,
etc. La cultura inunda toda la
creación que genera el ser humano.
¿Cuál es la importancia de la convivencia
en el método que utilizan?
La nuestra es una modalidad de
trabajo nueva, pero también muy diferente
a la de los primeros psiquiatras
transculturales, que sí analizaban
los problemas desde lo específico
de cada cultura pero no los vinculaban
con la convivencia. Hay transculturalidad
cuando una persona
llega a una cultura nueva; el inmigrante
trata a diario de incorporar
pautas culturales del nuevo contexto
y, al mismo tiempo, modifica algunas
de las que traía. Desde nuestro
punto de vista, la intención no es
dejar de lado todo lo propio, pero sí
es preciso asimilar más lo local. Si
prevalece lo propio y se desdeña la
cultura de acogida, se produce automarginación
y autosegregación.
¿Cuáles son los problemas psicológicos
más comunes entre los inmigrantes?
¿Qué consecuencias pueden darse
si no se logra una integración sana?
Toda experiencia migratorio conlleva
tres procesos inherentes, que
pueden traer problemas según cómo
se los supere. El primero es el estrés
de aculturación, producido por el
contacto y la incorporación a la nueva
cultura. Hay quienes dicen: ‘yo
no quiero comer estas comidas’, ‘no
quiero hablar así’... Por este proceso
pasan todos, aunque con resultados
distintos. Por ejemplo, en una misma
familia, los chavales pueden asimilar
más rápido los cambios y los
padres pueden sufrir más estrés.
O t ro tema es el del duelo migratorio.
Hay descritos siete duelos de los
inmigrantes, el de la familia y los
amigos, el de la lengua, el de las costumbres,
el de la tierra, el de la profesión
y el duelo socioeconómico.
Según cómo se elaboren los duelos
se favorecerá o no la integración.
Cuando un duelo se transforma en
crónico puede devenir en depresión,
en suicidio o en enfermedades orgánicas.
La tercera cuestión es relativa
a la integración, e incluye varios factores,
ya que en ella re p e rcuten las
políticas de la sociedad de acogida y
la capacidad del inmigrante y las de
su entorno para asimilarse.
¿Qué problemáticas aparecen en los
procesos de reagrupación familiar?
Tras varios años de separación,
surgen problemas cuando el hijo viene
a conocer una madre que se fue
muy temprano y la madre se imagina
un hijo que no es el que recibe. La
adaptación en el proceso de reagrupación
genera fracaso escolar, tensión
en la relación y depresiones. A
veces, si la madre vino sola y tiene
una nueva pareja, los hijos la rechazan.
También se da el hacinamiento,
ya que muchos tienen que convivir
en unidades multifamiliares. En
las familias en general, aparecen
problemas con la sexualidad, ya que
la libertad sexual de los adolescentes
no es aceptada y se originan choques
importantes. También hay problemas
dados por la coyuntura, como
cuando la madre o ambos padres
trabajan muchas horas y prácticamente
no están con los hijos. Además,
vemos con frecuencia pro b l emas
de roles y de jerarquías. Hay un
gran choque, sobre todo cuando la
mujer quiere igualdad en este ámbito
cuando en sus países no la tenían.
¿Existen problemáticas comunes a
los inmigrantes latinoamericanos?
El 70 u 80% de las personas que
atendemos son latinoamericanos,
también subsaharianos, rumanos,
ucranianos o marroquíes, pero en
menor proporción. Encontramos en
común, por ejemplo, factores desencadenantes
de problemas de género.
Observamos que mujeres que huyen
de la violencia intrafamiliar, comunitaria
o doméstica de sus países
de origen aquí pueden genera parejas
con las mismas características. Algunas
de ellas vienen muy dañadas
por lo que han sufrido. Otro problema
frecuente es el de la identidad,
que aparece cuando no estaba muy
consolidada en el origen. Al emigrar,
estas personas empiezan a transformarse
y no saben cómo definirse.
¿De qué manera se puede acceder al
servicio de
Se pueden acercar a través de la
web (www. terapiasinfronteras. com)
o del teléfono (91 429 97 56) entre
las 17 y las 21. Tenemos dos programas.
El primero, subvencionado por
para temas derivados de la reagrupación
familiar. Además, tenemos
un servicio individual o grupal
a inmigrantes no vinculados a la rea
g rupación, con descuentos importantes:
cuatro sesiones al mes por 60
e u ros. En tanto tengamos subvenciones
nuevas vamos a poder dar un
servicio gratuito a todos.
¿Qué pueden hacer quienes no viven
en Madrid? ¿Hay alguna clave para enfrentar
situaciones problemáticas?
Yo les sugeriría que se pongan en
contacto con nosotros; podemos
asesorarlos en cómo afrontar esas situaciones,
que son tan diversas que
es difícil dar una clave. Sí les diría
que los emigrantes está en un riesgo
mayor de sufrir problemas de salud
mental que la población local, por
todas las características del proceso
de la emigración; el esfuerzo cultural
-a parte del económico y emocional-
es muy grande. Pero también
hay problemas que se reactivan con
la migración y merecen un tratamiento
completo.
“Hay que trabajar el reencuentro antes de emigrar’’
La Asociación Española
de Estudios Migratorios
y Psicoterapia
Transcultural y la
Fundación Pfizer han
unido sus esfuerzos para dar respuesta
a los problemas emocionales
derivados de la emigración.
Eduardo Brik, presidente de la
primera organización, incide en
la necesidad de brindar a los inmigrantes
una atención psicológica
específica —ya que sus alteraciones
tienen particularidades
con respecto a la población autóctona—
y en la conveniencia de
cubrir este área como principio
fundamental de una sociedad
más justa e igualitaria. Ahora llama
la atención sobre los esfuerzos
necesarios en el proceso de
reagrupación familiar; en el que
los que ya están aquí hacen lo imposible
por traerse a sus seres
queridos.
Pregunta.- ¿No se supone que la
reagrupación eliminaría los problemas
emocionales típicos de
todo proceso migratorio?
Respuesta.- Parece algo lógico y
hasta hace poco creíamos que
era así, pero las peculiaridades
familiares derivadas del hecho
de estar tanto tiempo separados,
los intrincados trámites legales y
las incertidumbres ante el reencuentro,
así como las dificultades
de adaptación de los miembros
que vienen hacen que el proceso
no sea tan sencillo.
P.- ¿Por qué las mujeres parecen
más vulnerables?
R.- Porque son más en número.
La emigración es un fenómeno
feminizado porque ellas suelen
gozar de mejores condiciones laborales
en los países de acogida.
Por otro lado, en ocasiones vienen
huyendo de relaciones de pareja
y separaciones conflictivas,
de la marginación en sus propias
comunidades... y eso eleva el
riesgo de sufrir perjuicios psicológicos
posteriores, lógicamente.
P.- ¿Y qué problemas se asocian
a la reagrupación?
R.- En un primer momento, fundamentalmente
ansiedad derivada
de la demora
por cuestiones
legales.
Los trámites
son complejos,
llevan un tiempo
y eso se percibe
como una
complicación.
Cuando ya están
aquí, suele
haber cierto desencanto
porque
la idea que
unos y otros se habían hecho del
reencuentro y de la convivencia
cuando ya están reunidos difiere
notablemente.
P.- ¿Quién sufremás, el que llega
o el que ya estaba aquí?
R.- Ambos. Las madres que reciben
a sus maridos e hijos padecen
una sobrecarga emocional y
de trabajo porque, sobre todo al
principio, ellas son las únicas que
sostienen económicamente a la
familia, pero además proceden
de culturas muy machistas, en
las que los varones no están
acostumbrados a quedarse en casa
a hacer tareas del hogar.
P.- ¿Y los hijos?
R.- Normalmente han estado a
cargo de familiares que no les
han impuesto límites y disciplina
suficientes, de manera que al venir
se enfrentan a diferencias culturares
y sociales, pero también a
un hogar hostil. Esto se agrava
cuando la familia es monomarental
[la madre es la única autoridad]
y se termina de complicar
en el caso de que ella haya entablado
otra relación de pareja,
muchas veces a la desesperada,
que requiere la adaptación de los
tres a esta nueva situación.
P.- ¿Qué proponen ustedes?
R.- Aplicar a todas las terapias el
matiz de la transculturalidad, vital
para atender a la población inmigrante
y dar apoyo cuanto antes;
incluso desde el momento en
el que se decide ir a probar suerte
a otro país.
P.- ¿Es realmente necesaria
tanta anticipación?
R.- La mayoría se integra perfectamente,
pero hay que prepararles
para desmontar muchos mitos
acerca de la búsqueda de una
vida mejor, de cómo sobrellevar
la separación de los seres queridos,
del reencuentro, de la adaptación
al nuevo lugar... porque lo
idóneo es adoptar la biculturalidad
de manera progresiva, sin renegar
de donde uno es; pero tampoco
encerrándose en los comportamientos
del país de origen;
cualquiera de las dos alternativas
es excluyente y también constituye
una fuente de conflicto.
P.- Exactamente, ¿por qué?
R.- Los que olvidan por completo
sus raíces son tachados de traidores
por otros miembros de su
familia y los que se aferran a sus
hábitos y no se adaptan al lugar
de origen son rechazados por
quien les acoge.
P.- ¿Estamos preparados para todos
estos matices?
R.- No. Ni los profesionales están
formados ni el Sistema Nacional
de Salud concienciado, pero esta
atención beneficia a toda la sociedad.